¿Vacunas para todos y sin desigualdades?

Lo advertía ahora el secretario general de ONU el pasado febrero. Un par de meses una vez que empezaran a dispensarse las vacunas anti-Covid, 130 países de todo el mundo –los mucho más pobres– proseguían sin recibir solo una dosis, al paso que los diez estados con rentas mucho más altas acaparaban el 75% del suministro mundial. No solo eso. Antonio Guterres señalaba que, de continuar la presente progresión, el Tercer Planeta no alcanzaría la inmunidad de rebaño antes de 2023, al paso que España, señalaba esta semana Pedro Sánchez, lo va a hacer en el mes de agosto.

EN SU CONTEXTO

20:
años es la vida de una patente antes que expire. En Europa, ese período comienza a correr desde el instante en que se pide, al paso que en EE UU son 17 desde la concesión.
Informe de la ONU:
El 75 % de las dosis, a 10 países de renta alta. Solamente diez países acaparaban el 75% de los viales puestos en circulación hasta febrero. Mientras que España prevé lograr la inmunidad de rebaño en el mes de agosto, los estados mucho más pobres lo van a hacer en 2023.
50%
de los estadounidenses están vacunados con cuando menos una dosis, gratis para los mayores de 16 año (una tercer parte tienen ámbas). El país amontona 70 millones de viales de Pfizer, Johnson&Johnson y Actualizada. Hay bloqueados otros 60 millones de AstraZeneca (su fórmula no está aprobada allí).
3.500 millones
ha ingresado Pfizer con su vacuna en solo tres meses y espera que antes de final de año esa cantidad ascienda a 26.000 millones
CSIC
450 tecnologías protegidas. El Centro Superior de Indagaciones Científicas presentó el año pasado 120 tecnologías protegidas, de las que licenció 72 (40 de ellas con patente).
1.000 millones:
Es el valor que por norma general se calcula al I+D de un fármaco.
Patentes que expiran en 2021
Las farmacéuticas van a dejar de entrar 13.135 millones. Hace tres años, Evaluate Pharma elevó esta cantidad hasta 22.800 millones, en el momento en que se liberaron medicamentos como el antiinflamatorio Humira, el que mucho más ha facturado hasta la vacuna de Pfizer. Al expirar la patente, el producto pasa a competir en el mercado con los genéricos.
63%
es el margen de beneficio de la vacuna de Actualizada, que transporta reportadas ganancias por 1.012 millones de euros. Es la primera oportunidad en 10 años que la firma cierra en positivo.

Las gigantes diferencias en la pelea contra la pandemia hicieron saltar todas y cada una de las alarmas. Hace diez días, el presidente estadounidense, Joe Biden, se sumaba a una iniciativa del pasado octubre dirigida por India y Suráfrica para suspender por un tiempo las patentes que dominan el mercado farmacéutico, en un intento atormentado por acrecentar la producción de viales y apresurar un desarrollo que deja ajeno a los mucho más desfavorecidos.

La medida va a deber someterse en este momento a enfrentamiento en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) –el campo de resolución aquí no es la OMS, sino más bien exactamente la misma ventanilla por la que pasa la última zapatilla de Nike o un moderno robot de cocina–. Y no es novedosa. En verdad viene obtenida en la Ley de Patentes, que contempla su suspensión temporal en el momento en que una tecnología que se requiere para la salud pública tenga una aptitud limitada de fabricación, distribución o explotación, facultando a los gobiernos a que la sometan al régimen de licencias obligatorias a fin de que compañías diferentes a la titular la exploten. Países como Brasil y también India ahora la aplicaron en la primera década del siglo para generar mucho más antirretrovirales –con la consiguiente bajada del precio hasta un 90%– y mitigar de esta forma los estragos del VIH.

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El órdago de Biden llega en un instante en que la mitad de su población ha recibido ahora cuando menos una dosis del antígeno y las reservas de viales se cuentan por decenas y decenas de millones. Su aval resulta definitivo a fin de que un enfrentamiento que se había truncado seis ocasiones desde el año pasado, vuelva a la palestra y lo realice con opciones de salir si no en su integridad, sí con condiciones. A este lado del Atlántico, la idea no ha despertado exactamente el mismo entusiasmo. Europa, y particularmente Alemania –prácticamente todas las vacunas que se inoculan en el campo de la UE tienen por lo menos una factoría o una unidad productiva allí– optó desde el comienzo por asignar la mitad de su producción a países sin elementos, pero sin desprenderse de ese derecho único a explotarla por 20 años.

¿Se penaliza la innovación?

Una herramienta que, como recuerda Javier Maira, químico y responsable del área de Estrategia Comercial del CSIC, «recompensa a quienes efectúan un esfuerzo esencial por desarrollar novedosas tecnologías, promoviendo de este modo la innovación». Maira no piensa que resoluciones como la de dejar en libertad las patentes supongan, «en situaciones poco comúnes como estas», un ataque a la protección de la propiedad intelectual, pero advierte que no es suficiente con esto. «Para crear las vacunas del Covid es requisito una transferencia de conocimiento, las condiciones ideales de fabricación y una distribución justa del suero», algo que no está disponible para todos. Y no se marcha lejísimos para ilustrarlo. A España, recuerda, la pandemia le pilló con el paso cambiado, y pasaron meses hasta el momento en que se adecuaron compañías productoras de vacunas animales para empleo en humanos. «Si esto pasó aquí, qué no va a ocurrir en África, donde la carencia de medios es endémica».

Arriba, a lo grande: Esfuerzo grupo. Línea de producción de viales en la británica Glaxo Smith Kline. Arriba, una mujer india llora la desaparición de su marido | Desafío global. Un médico viaja hasta una región montañosa del Kurdistán turco para vacunar con Sinovac a los campesinos mayores de 65 años. fotografías / AFP

El espaldarazo de Biden fué recibido como una victoria por ciertos ámbitos de la sociedad civil. Es la situacion de la Idea europea para dejar en libertad patentes Right2Cure. Adrián Arias, jurista que lleva a cabo su tarea en Bruselas, n o duda del esfuerzo inversor de las farmacéuticas, pero ten en cuenta que «todas y cada una de las vacunas en la actualidad en el mercado se han beneficiado de fondos públicos y logrado provecho multimillonarios sin que haya solamente retorno para las gestiones que les han financiado».

«Movilizar entidades paradas»

De cuajar la iniciativa, mantiene José María Torres, de Farmamundi, se movilizarían entidades de producción que en este preciso momento están paradas, «y eso, aparte de a los fármacos y las vacunas, es extensivo a máscaras o a respiradores». La verdad es que, salvo en los 37 países que tienen dentro la OCDE y en alguno mucho más, el resto tiene muchas adversidades para conseguir esos viales. «Pero es que visto que se suspendan las patentes en cien países no posee por qué razón evitar que se prosiga cobrando –y bien– al resto por esos preparados». Y lanza un apunte. «Pfizer aumentó su facturación en 2020 un 25% solo con la facturación que efectuó y las ventas adelantadas. Y eso solo en un mes. Y le bastó un mes».

Para Arias, el lobby farmacéutico «está entusiasmado en que cale el mensaje de que dejar en libertad las patentes no va a tener efecto en un corto plazo. No es de esta manera. Hay decenas y decenas de compañías como el enorme de genéricos TEVA establecida en Israel, Biolyse Pharma (Canadá), Biovac Factory (Suráfrica) o Incepta (Bangladesh), con extensas habilidades de producción, que han intentado pactar con las considerables farmacéuticas una licencia facultativa –o sea, pagas un royalty a pongamos por caso Pfizer, y yo produzco para él mucho más vacunas– y obtuvieron un no por contestación. No hablo de crear plantas donde no tienen aptitud ni elementos. Según la Asociación por el Ingreso al Fármaco Justo, eliminar esos vetos dejaría triplicar la producción».

El jurista, que lleva a cabo su tarea en Bruselas, acepta que es lícito que una compañía intente lucrarse, «no son ONG». Lo que le preocupa, afirma, es que los gobiernos no arbitren mecanismos para contrarrestar eso tratándose de salud pública, que les trema el pulso frente a una enorme farmacéutica. «Le voy a poner un caso de muestra. AstraZeneca se ha beneficiado de 875 millones de euros que hemos comprado todos a escote, según figura en la página web de la Comisión Europea, de los que 336 fueron para estudiar la vacuna y 30 mucho más intensamente perdido. Todo ello sin que los gobiernos tengan ningún derecho sobre la patente ni sobre su investigación, que va a traer desarrollos como el del ARN mensajero que se traducirán con el tiempo en pingües provecho».

El 97% de esa vacuna –remarca Arias– se ha financiado con fondos públicos, «y en el momento en que la efectividad del suero falla o lo realiza la distribución, se les demanda por 1 euro con la explicación de que lo que atraen son las dosis. De este modo no se manda un mensaje de que con el dinero público no se juega».

Benjamín Martínez es directivo de Marketing de ClarkeModet, compañía de administración de propiedad industrial y también intelectual. Opina que la reacción que ha causado el aviso es excesiva, por más que fuera recibido con caídas en los parqués de las primordiales bolsas. «Encima de la mesa hay poquísimo por ahora. No digo que sea un brindis al sol, pero esta iniciativa no está detallada. De qué plazos charlamos, a qué patentes afectaría, si a unas ciertas o a toda la propiedad industrial, si suprime barreras como las de exportación…».

Martínez advierte sobre los peligros de poner en una situación comprometedora la seguridad jurídica en temas de innovación y de dar de comer la indecisión de las compañías, si bien admite que las vacunas son solo entre las muchas líneas de negocio que tienen estas internacionales. Remarca, en este sentido, que la distribución dispar que se está generando no posee tanto que ver con las patentes como con que «la aptitud de producción real de la mayor parte de los países tiene límites».

A precio de coste

«El enfrentamiento se ha escorado hacia las patentes y eso no es verdadera. Lo sería si hubiese un inconveniente de abuso de monopolio, que no existe pues se están distribuyendo licencias para lograr generar, o de costes inaccesibles, que tampoco. La vacuna de AstraZeneca se está vendiendo a precio de coste y, más allá de todo el revuelo montado, está aprobada por la Agencia Europea del Fármaco (EMA)».

La resolución, de adoptarse, recortaría el margen de 20 años que esas fabricantes tienen para lucrarse antes que sus patentes expiren y entren a desafiar a los genéricos, un nicho donde aparecen desde hace cierto tiempo sueros como el que combate el sarampión, la viruela o la íra. «No hay nada superior para el explorador de un fármaco que socorrer una cantidad enorme de vidas –afirma Adrián Arias–. Yo coloco siempre y en todo momento el ejemplo de Jonas Salk, el inventor de la vacuna de la polio. Le preguntaron si la iba a patentar –le podría haber hecho enormemente rico–, a eso que respondió ‘¿Quizá puedo patentar el sol?’. Había inventado algo fantástico y su único afán era que la multitud se curara».

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