¿Sabes cuánta gente nunca ha tenido un orgasmo?

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Hablamos de sexo cada vez más y mejor, sí, pero todavía queda mucha ignorancia y no pocos tabúes. Uno de los principales es la ausencia de orgasmos. No la falta de culminación durante un encuentro o en alguna etapa concreta de la vida, no: hablamos de personas que nunca han tenido uno.Esta gente existe, vive entre nosotros y es perfectamente normal –ni son alienígenas, ni los reconoceremos por sus ojos inyectados en sangre–, lo único que tienen de extraordinario suele ser una enorme capacidad para llevar en secreto este problema.

¿Serán muchos? Nos lo estaremos preguntando ahora mismo, ¿verdad? Bueno, pues es un problema más frecuente de lo que creemos: al menos una de cada diez mujeres no sabe lo que es un orgasmo y tampoco conocen esta sensación algunos hombres, aunque son tan pocos que ni siquiera se encuentran datos fiables al respecto. Las investigaciones de los principales institutos de sexología del mundo únicamente establecen que un 8% de los varones ha tenido algún periodo de ausencia de orgasmos, que no es lo mismo que no haber sentido uno nunca. Según el prestigioso ‘Journal Of Sexual Medicine’, algo así como la biblia de EE UU sobre este tipo de estudios, si todas las disfunciones sexuales están infradiagnosticadas, la ausencia de orgasmos en hombres (aneyaculación) se lleva la palma y los pocos casos que hay se quedan, según temen, indocumentados.

«La mayoría de los afectados y afectadas se lo calla», confirma la sexóloga Lurdes Lavado, del centro Alborabide. En su consulta ha visto sobre todo a mujeres que nunca han experimentando un orgasmo, «casi todas ya de cierta edad, aunque también hay chicas jóvenes». Les cuesta contarlo, pero menos que a los hombres, que consideran este problema algo tan grave y vergonzoso que solo quieren taparlo.

Para la sexóloga, la ‘culpa’ de que algunas personas nunca puedan disfrutar de este momento tan especial gira en torno a un eje principal: «El miedo a perder el control, bien por la educación que han recibido, bien por su forma de ser». ¿Hay un perfil tipo de personas con este problema? Sí. Normalmente, son individuos calculadores y controladores, que tienen dificultades para dejarse llevar y ser espontáneos. Porque el clímax sexual es una mezcla perfecta de factores psicológicos y físicos que interactúan y, si el cerebro no ‘da permiso’ para que las hormonas y las conexiones nerviosas hagan su trabajo, el orgasmo nunca llegará. En esto parece que los hombres se dan más licencia: según un reciente estudio de los Archives of Sexual Behavior (EEUU), el 95% de los varones logra siempre el orgasmo, frente al 65% de las mujeres, de ahí que se hable de la brecha orgásmica entre géneros.

Siempre hay esperanza

Así que, si descartamos causas físicas, los expertos concluyen que no hay fármacos para ‘curar’ la falta de orgasmos. La solución pasa por acudir a la consulta de un sexólogo y buscar solución. Porque no hay que resignarse: con una buena atención, se puede lograr el primer orgasmo aunque la juventud ya haya quedado muy atrás. «Lo primero es hacer ver a quien tiene este problema que no es un bicho raro y aclarar que no tiene que hacer caso a todo eso de los multiorgasmos y tal. Luego, les enseñamos técnicas. Y, sobre todo, en el caso de las mujeres, incidimos en la estimulación del clítoris.A estas alturas todavía hay frustración si la mujer no logra el orgasmo con la penetración vaginal. Y eso les preocupa a ellas y a ellos, claro, que llevan mal que el ‘superpoder’ de su pene no funcione», apunta Lavado. Según explica, recientemente ha tenido en su consulta una pareja que rondaba los 70 años, muy preocupada por este problema. Les ‘recetó’ un vibrador de clítoris. Trabajaron en el tema.Problema solucionado.

Una de las mejores partes de su especialidad es cuando las pacientes regresan y les cuentan cómo ha cambiado su vida al tener su primer orgasmo. «Dicen que es una sensación genial, distinta a la excitación, saben que ha pasado ‘algo distinto’ y quieren más –apunta la sexóloga–. ¡Pero algunas se asustan y todo de esa pérdida de control!». «Es tal la intensidad que parece que ha habido hasta fuegos artificiales», añade María Mavji, sexóloga y terapeuta de parejas de TherapyChat, plataforma de psicólogos online, quien no obstante subraya lo siguiente: «la mayoría de las personas que acuden a terapia finalmente llegan a conseguir el orgasmo. Pero lo que hago es quitarles la presión de tener que tenerlo».

Juguetes sexuales y dejarse llevar, dos buenos consejos

Un historial de abusos, aburrimiento al mantener relaciones, falta de ‘cultura sexual’, ideas negativas sobre el sexo forjadas en la infancia o la adolescencia, vergüenza a expresar los deseos en pareja, algunos antidepresivos, desórdenes hormonales, ciertas enfermedades crónicas, daños en el sistema nervioso producidos por patologías… Algunas de estas causas pueden explicar la ausencia de orgasmos durante toda la vida sexual de una persona, pero otras solo justificarían una falta temporal, lo que se conoce como anorgasmia secundaria.

«El 90 % de las veces la razón es más mental que física. En estos casos, es habitual que esté vinculada a algún tipo de experiencia traumática, a una educación sexual bastante rígida o, incluso, a problemas de autoestima. También influye el estar pendiente del acto sexual mientras lo practicas y no dejarse llevar ni lograr desconectar», recalca añade María Mavji.

«Son muchos los sexólogos que utilizan juguetes eróticos en sus terapias, porque son perfectos para romper tabúes, perder vergüenzas y abrirnos a nuevas experiencias. Favorecen el autoconocimiento tanto de nuestro cuerpo como de nuestros gustos y nos enseñan algo que con frecuencia se olvida: hay tantas sexualidades como personas y no todas disfrutamos ni ‘orgasmamos’ con las mismas cosas», advierte Sara Martínez, experta de la marca de artículos sexuales EroticFeel.

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