La tardía restauración del turismo pone en riesgo 4,4 millones de empleos en España

Al paso que ciertos ámbitos económicos como la industria y la agricultura ahora están a puntito de recobrar sus escenarios prepandemia, hay otros que prosiguen aún alejadísimos de este propósito. Nuestro Gobierno reconocía en su Plan de Seguridad remitido a Bruselas que la hostelería y el turismo van a ser los ámbitos que después logren volver como estaba, asegurando que hasta finales de 2022 o aun el año 2023 no van a tener sus escenarios precrisis.

Los datos no dejan rincón a inquietudes: la crisis podría ocasionar la pérdida de 250.000 millones de euros y 4,4 millones de empleos hasta 2024 en España, según los datos del novedoso informe ‘Turismo en España’ creado por McKinsey. Estas previsiones contrastan con la verdad del ámbito solo un par de años antes, en 2019, en el momento en que tres de los cinco sitios de europa mucho más visitados eran españoles y el turismo nacional tenía un valor de sobra de 168.000 millones de euros (14,3% del PIB).

Según sus cálculos, la restauración del turismo familiar probablemente no se alcance hasta 2024, posponiéndose a 2025 en la situacion del turismo en todo el mundo. Estas previsiones se fundamentan en cinco componentes que afectan a la agilidad de restauración de este campo. Primeramente, el atrayente del destino debería «potenciarse» para acrecentar los viajes nacionales y que tengan la posibilidad de compensar en determinada parte las pérdidas que conllevará el turismo en todo el mundo. El informe declara que Cataluña, Baleares y Andalucía son las comunidades con mayor poder de atracción.

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Seguidamente, la dependencia del transporte aéreo en un país periférico como España. Los viajes en avión representaron el 82% de los movimientos de turistas en España y ciertos de nuestros sitios mucho más conocidos (Baleares y Canarias) dependen del avión para todas y cada una de las llegadas. Asimismo la salud y la higiene es un aspecto primordial en el momento de condicionar las resoluciones de los pasajeros tras una pandemia. En este sentido, España no disfruta de la mejor situación: tiene 30 camas de hospital por 10.000 pobladores, en frente de otros sitios como Francia, con 65 camas; Alemania, 83 camas; o El país nipón, con 134 camas.

El informe asimismo resalta la dependencia de los viajes de negocios, que puede caer por las novedosas costumbres de trabajo a distancia. En España este género de desplazamientos representaban el 17% del gasto en viajes familiares, un porcentaje considerablemente más prominente que el de Portugal, que solo piensa un 7%.

Y, de qué forma no, la sostenibilidad, un aspecto cada vez más esencial por la mayor concienciación de los turistas. Según el ‘Yale Center for Environmental Law & Policy’, el desempeño ambiental de España es bueno, ocupando el puesto 14 internacionalmente.

La promesa está en el verano. Pero si bien el turismo español experimentó algunos repuntes tras levantarse el confinamiento en 2020, el desempeño enclenque del ámbito español en múltiples de los causantes precedentes apunta a un periodo de tiempo prolongado de restauración. Y el informe apunta que la fuerte caída del turismo en España asimismo impactará en otros ámbitos de la economía, puesto que sabiendo sus efectos directos, indirectos y también inducidos representa el 14,6% de los empleos del país, siendo considerablemente más importante aún en varias zonas ribereñas como Baleares (83% de la economía por efectos directos y también indirectos del turismo), Canarias (64%), Andalucía (31%), Cataluña (23%) y la Red social Valenciana (20%), donde el turismo representa mucho más del 20% del PIB de la red social y mucho más del 20% de los empleos.

Además de esto, el ámbito turístico español, enormemente fragmentado, se constituye de muchas compañías pequeñas y familiares. En verdad, en 2019 las compañías de turismo con menos de 1 millón de euros en capital representaron el 15% de los capital totales del ámbito (en frente de un 4% de media en el resto de los ámbitos que conforman la economía de españa). Por consiguiente, sin ayudas públicas muchas de estas pequeñas compañías podrían tener adversidades para subsistir a la pandemia.

Encontronazo en la industria inmobiliaria

Pero no solo las compañías de forma directa dedicadas al turismo (hoteles, agencias de viajes, transporte, atracciones turísticas, etcétera.) se ven damnificados por la crisis, asimismo padecen una innumerable proporción de compañías pequeñas que, para sostenerse a flote, dependen de un fluído incesante de transeúntes, así como los centros comerciales, los sitios de comidas y las tiendas de ventas al por menor, apunta el informe. Conforme estos pequeños negocios ven mermada su actividad, la industria inmobiliaria podría padecer secuelas y, por su parte, varios dueños podrían no ser capaces de realizar sus obligaciones financieras, lo que a enorme escala puede sospechar efectos económicos colaterales que supondrían un duro golpe para el campo financiero.

Según el estudio, el turismo de congresos, acontecimientos y ferias, tal como los viajes en conjunto, los cruceros y los viajes de negocios van a ser los mucho más damnificados y los que precisarán mucho más tiempo para restituirse e inclusive ciertos «podrían no recobrar completamente el nivel prepandemia más adelante», comentan. Por este motivo, deberían «reimaginar» sus modelos de negocio completamente. Por contra, el turismo de segunda vivienda, ecoturismo, deportivo y cultural se va a ver menos perjudicado y se recobrará de la crisis mucho más rápidamente.

Su aportación al PIB va a ser 77.200 millones, la mitad que en 2019

El turismo aportará al producto interior salvaje (PIB) de 2021 entre 66.435 y 77.273 millones de euros, un número que «en el más destacable de los niveles» piensa media parta de los mucho más de 154.000 millones de euros del año 2019, según una investigación elaborado por la CEOE.

Estas cantidades supondrían una «progresiva normalización» de la actividad del campo, puesto que en 2020 esta fue inferior a los 54.000 millones de euros. De esta forma, dependiendo de la evolución de la pandemia y del alzamiento de las limitaciones a la movilidad, el turismo aportará a la economía este año un desarrollo de entre 1 y 2 puntos de PIB.

Los dos niveles tienen presente el mal accionar del turismo a lo largo del primer período de tres meses de 2021, con una pérdida en el PIB turístico del 80% respecto a 2019, consecuencia de la tercera ola de la pandemia y la mala climatología, más que nada en el primer mes del año y febrero.

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