El trabajo a distancia desafía a la España rural

La iniciativa quedaba hermosa en televisión. 2 jóvenes de localidad dejaban atrás sus buenos cargos laborales para irse a arrancar un negocio entre los Arribes del Duero y la comarca zamorana de Sayago. Todo ello idealizado en una región que sufre los males de una ‘España vaciada’ atrapada en la brecha digital, y donde las videoconferencias y las clases virtuales prosiguen vetadas. En esta era de pandemia, donde el trabajo a distancia se convirtió en la ‘novedosa normalidad’ y semeja haber llegado para quedarse, no solo es necesario corazón para irse al pueblo a desarrollar una actividad laboral a distancia, asimismo se precisa una conexión a la red de calidad.

Y sucede que la banda ancha en estos territorios está hoy en clara desigualdad y, a pesar de que varios anden pensando ahora en las redes 5G, todavía existe quien no posee ni cobertura en ciertos rincones por más que se suba como mucho prominente de su ciudad. La posibilidad contra la despoblación es colosal pero en la actualidad los pueblos, cuando menos varios, no tienen la posibilidad de aceptarla.

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Según se desgrana en el último informe de 2019 de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y también Infraestructuras Digitales, el 13.4% de la población en el ambiente rural no tiene ingreso a una banda ancha mayor a 30 megas. La compañía de españa de telecomunicaciones Eurona asegura que hay todavía unos 1,8 millones de hogares huérfanos de una conexión mínima de 2mbps de agilidad.

Para prosperar este problema, y tambiénl Gobierno autorizó a fines de junio una cuantía de 150 millones de euros en ayudas de la Unión Europea, a fin de desplegar redes ultrarrápidas en áreas despobladas y con menos población. La iniciativa es que el 93% de la población tenga una conexión mínima de 300 megas a la Red.

Un trabajo de investigación hecho por estudiosos de la Facultad Politécnica de La capital española en el marco del análisis europeo Smart rural exhibe que España se encuentra dentro de los países con peor nivel de conexión a la red en sus áreas despobladas, al recibir una calificación de «malo», afín a Bulgaria, Chipre, Lituania, Croacia y Letonia. Estos datos se acentúan aún mucho más en el contexto de hoy de crisis sanitaria, donde el ciberespacio es bastante más esencial.

Inquietudes sobre las zonas

Con relación a esto, Viasat, compañía global de telecomunicaciones, hizo una investigación en España para investigar los hábitos de los españoles con relación a internet, tal como el encontronazo que tuvo la pandemia en su empleo diario. Específicamente, siete de cada diez encuestados apuntaron que eligen una red de calidad para teletrabajar, y un 72% se presentaron persuadidos de que las zonas rurales no están preparadas para el trabajo a distancia.

La solución a la que están recurriendo varios ciudadanos de áreas despobladas en las que la banda ancha o la fibra no llega es la tecnología satelital. «Lo único que precisa para operar es ingreso al cielo», enseña José Padilla, directivo de operaciones en Viasat.

Para achicar esa brecha digital se sumaron ahora Telefónica Compañías y la firma Galgus. Este link servirá para conectar a mucho más de 250.000 personas de cerca de treinta localidades de Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Castilla y León, Extremadura y Galicia, bajo el emprendimiento que puso en marcha la Unión Europea llamado WiFi4EU.

«En las áreas despobladas o con peores coberturas de red fija o móvil inteligente, es un reto ofrecer una solución», comentan José Antonio Morán y Carlos Monzo, directivos del nivel de Ingeniería de Tecnologías y Servicios de Telecomunicación y del máster universitario de Ingeniería de Telecomunicación de la UOC. Para llegar a estos sitios, la fibra óptica es escencial, señalan los especialistas, puesto que, sin ella, es imposible desarrollar la tecnología 5G. Sabiendo que las telecomunicaciones influyen en la sociedad del futuro, es conveniente trabajar en que logre llegar a todas y cada una las ubicaciones del país, eligiendo para cada caso la mejor tecnología para ofrecer servicio y asimismo dinamizando la llamada ‘España vacía’, aseguran. «Si deseamos producir riqueza en las áreas despobladas, debemos promover que las redes de telecomunicaciones de altas posibilidades logren ir llegando paulativamente a todos y cada uno de los sitios», aseguran, y marcan como «claves» de éxito las infraestructuras ideales para desarrollar la «industria del futuro».

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