Ecuador castiga al correísmo y confía la presidencia al conservador Guillermo Lasso

Afirma un popular refrán que ‘a la tercera va la derrotada’ y eso es exactamente lo que le ocurrió al conservador Guillermo Lasso en las selecciones de presidentes que se festejaron el domingo en Ecuador. Tras 2 intentos errados en 2013 y 2017 por levantarse con el poder, el exbanquero de 65 años consiguió, en esta ocasión sí, imponerse por sorpresa en unos comicios históricos que dieron a la derecha su primera victoria desde 2003. El instante extensamente aguardado por el principal creador del movimiento Creando Ocasiones (CREO) vino acompañado de un duro castigo al ‘Socialismo del Siglo XXI’ impulsado por el expresidente Rafael Correa. No en balde, su delfín, el izquierdista Andrés Arauz, fué el enorme derrotado tras haberse sido en todo instante el preferido de los sondeos.

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Este lunes, con el 98,5% de las actas escrutadas, Lasso era reconocido como el indiscutible ganador de la contienda al cosechar un 52,5% de los votos en oposición al 47,5% que recababa su contrincante. Arauz, de 36 años, no deseó aguardar a que terminara el recuento para felicitar al vencedor. Eso sí, tras corregir en tanto que antes que comenzaran a conocerse los datos del escrutinio oficial había proclamado su victoria al ofrecer por buenas las investigaciones caminando de urna. «Honestamente pensábamos que ganábamos, pero nuestras proyecciones eran erradas. Suerte a Guillermo Lasso, su éxito va a ser el de Ecuador», aseguró.

Feliz, Lasso dio las merced a los ciudadanos por confiar en él para dirigir una época que se muestra dificultosa. «Los ecuatorianos eligieron por un nuevo rumbo, muy distinta al de los últimos catorce años en Ecuador», ha dicho al augurar «una temporada de acercamiento». Aun de esta forma, reconoció ser siendo consciente de los desafíos que va a deber enfrentar en el momento en que acepte la jefatura del Estado el 24 de mayo, con una economía en números colorados y una crisis sin precedentes, agravada por la pandemia del coronavirus, que se ha cobrado ahora la vida de 17.000 personas en el país. Otro quemacocos va a ser dado que no disfrutará en mayoría en el Congreso y deberá negociar con Pachakutik, el partido indígena, que quedó segundo en las legislativas de febrero tras la coalición Unión por la Promesa, de Arauz

Las felicidades a Lasso por su histórico triunfo se sucedieron durante la día. Entre ellos, la del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, la de los gobernantes de países como Colombia, Uruguay, Chile, Brasil, Honduras, Panamá, República Dominicana, Costa Rica, tal como del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

El veredicto de las urnas era, en todo caso, bien difícil de imaginar puesto que en la primera vuelta del pasado 7 de febrero Arauz superó con prácticamente 13 puntos porcentuales a Lasso. El en este momento gobernante del país elegido estuvo aun próximo no pasar a la segunda ronda al tener un poco margen del 0,35% con en comparación con candidato indígena Yaku Pérez, que denunció estafa. La indignación del movimiento Pachakutik fué, en verdad, el elemento desequilibrante de la guerra por la presidencia en tanto que el llamamiento al voto nulo dio resultado y se situó en el 16,29%, el mayor de la historia reciente del país.

Perú, a segunda vuelta

Mientras que Ecuador contaba ahora con un relevo claro para el presente gobierno de Lenín Moreno, no ocurría lo mismo en Perú, donde los comicios festejados asimismo el domingo solo reafirmaron que va a haber que proceder a segunda vuelta para seleccionar presidente. Con el 70% de los votos procesados, el instructor ultraizquierdista Pedro Castillo, de 51 años, se afianzaba ayer como el candidato mucho más apoyado, con un 17,14% de los sufragios, lo que le aseguraba el pase a la próxima cita con las urnas.

El nombre del segundo candidato proseguía siendo muy disputado por la derecha mucho más retrógrada. Con rápida virtud, se ubicaba la populista Keiko Fujimori, con el 13,09%. Le proseguían el economista de derechas Hernando de Soto y el ultraconservador Rafael López Aliaga, con un 12,93% y 12,57%, respectivamente. Sea como sea, se prevé para el 6 de junio un desafío de extremos por la jefatura del Estado en el que deberá inclinarse un país desganado por el descrédito y la inacción política en un contexto de crisis económica y sanitaria.

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