Del libro a la tablet, la digitalización obligada del sistema educativo

¿Aprobó el sistema educativo español el pasado curso escolar? Como en las viejas notas que daban en el instituto, la educación de españa cerró el 2020 con un NM (precisa prosperar). Si la digitalización puso patas arriba el planeta laboral, el educativo vivió un genuino terremoto del que aún trata de volver como estaba este curso académico.

A mitad del mes de marzo del pasado año, los jóvenes debieron dejar las salas y estacionar los libros para mudarlos por los ordenadores. Zoom, Microsoft Teams o Google plus Classroom fueron ciertas herramientas que asistieron a seguir con las clases. El enorme de los motores de búsqueda abrió en 2014 su herramienta didáctica, que deja administrar la educación a distancia.

En esa interfaz, los estudiantes tienen la posibilidad de entrar desde distintas gadgets facilitando el ingreso más allá del rincón ni la hora. Por su parte, los instructores tienen la posibilidad de integrar distintas elementos multimedia adjuntos, así sean vídeos de Youtube, links a otras webs o documentos de Drive. Entre las universidades, Moodle es la interfaz preferida. Un considerable número de centros superiores emplean este sistema colaborativo donde alumnos y enseñantes forman parte activamente en el desarrollo.

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Sin embargo, varios instructores terminaron optando por las míticas fichas para seguir con las tareas educativas, que eran supervisadas mediante fotografías intercambiadas por correo o, aun, por Whatsapp. Según los últimos datos del INE, nueve de cada diez hogares españoles tiene conexión a internet; en la situacion de los hogares con pequeños, este porcentaje llega al 97%.

No obstante, si nos fijamos en el tramo de capital mucho más bajos (menos de 900 euros por mes), el 9,2% de los hogares con pequeños no tienen la posibilidad de ingresar en la Red, lo que representa que cerca de 100.000 hogares no tienen la posibilidad de conectarse. En frente de ello, solo el 0,4% de los hogares con mayores capital (mucho más de 3.000 euros por mes) no tienen internet.

Según una investigación del Prominente Comisionado para la Pelea contra la Pobreza Infantil, uno de cada cinco pequeños del primer cuartil de renta vive en un hogar sin computador (20%), en comparación con el 0,9% del cuarto cuartil, o sea, la carencia de ingreso a un computador es prácticamente 20 ocasiones mayor en los hogares mucho más pobres.

Además de esto, en el cuartil mucho más bajo de capital, menos de media parta de los hogares con pequeños y pequeñas (48%) tiene ingreso a una tablet. Según el INE, todos y cada uno de los hogares que reportan tener una tablet tienen, además de esto un computador, con lo que semeja que este dispositivo es aún complementario.

Pese a contar, en una mayoría de las situaciones, con las herramientas primordiales para la digitalización de la educación, los especialistas señalan que el propósito no es recrear en digital el sala, sino lo mucho más conveniente es proveer a los alumnos un ingreso temporal a los docentes, sus enseñanzas y los elementos de la escuela de manera rápida y segura.

Pero el reto pandémíco que llegó por sorpresa el año pasado probó que el sistema educativo español no se encontraba listo. No lo estaban la Administración (ni la central ni las autonómicas), ni tampoco los centros, el profesorado y los estudiantes. La presencialidad en el sala deja una regularidad en el ingreso a la información, al lado de una intimidad y seguridad en el ingreso al contenido educativo, que no son simples de substituir.

La rápida digitalización sin plan previo provocó que la utilización de gadgets tecnológicos personales se transformara en el vehículo idóneo para entrar a las clases. Portátiles, ordenadores de sobremesa, ‘tabletas’ o ‘teléfonos inteligentes’ que por su empleo familiar carecen de resoluciones de ciberseguridad adaptadas al ambiente escolar y, por ende, dejan a los ‘piratas informáticos’ explotar de manera fácil sus inseguridades

Aspecto de ciberriesgo

Nuestro aspecto humano añade una cubierta agregada de ciberriesgo al estudio en recóndito. En verdad, es muy posible que los convivientes compartan gadgets y claves de acceso, hagan click en un link de un correo de suplantación de identidad o descarguen apps no autorizadas y peligrosas.

La concienciación es por este motivo un factor básico. Es clave conformar a los individuos sobre los métodos correctos de protección de claves de acceso, de qué manera utilizar los parches en los gadgets, de qué manera bajar apps o de qué forma accionar, por poner un ejemplo, frente al ‘phishing’.

La Comisión Europea puso en marcha el Plan de Acción de Educación Digital (2021-2027) con el propósito de «amoldar la educación y la capacitación a la era digital». Sin embargo, el trabajo de Bruselas, que transporta desde 2020 en ello, tratará de publicar un diálogo estratégico con los Estados integrantes de UE para elaborar una Iniciativa de Recomendación sobre los causantes que van a hacer viable el éxito de la educación digital de aquí a 2022.

Ciberseguridad, la asignatura pendiente

En 2020 asimismo han quedado al descubierto los errores en los sistemas de ciberseguridad de las organizaciones educativas, que aún tienen pendiente remarcar sus sistemas para impedir este género de asaltos y efectuar las inversiones primordiales para asegurar la intimidad de los datos. Además de esto, para garantizar la disponibilidad de la interfaz de educación ‘en línea’ tienen que resguardar las herramientas que utilicen, como las redes privadas virtuales (VPN), promoviendo ámbitos en la nube que posibiliten la agilidad, garantizando además de esto una administración y almacenaje seguros del material didáctico.

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